Al
leer este tercer capítulo, empecé a reflexionar como a medida que la tecnología
avanza me voy volviendo más dependiente de ella y así mismo ésta va influyendo mucho en mis capacidades mentales.
Cosas
tan simples como saber lo que tengo que hacer mañana me son recordadas por una
agenda digital, la cual me acuerda
y me avisa todas las actividades que tengo programadas como por ejemplo la cita
al odontólogo que tengo cada mes o los parciales que tengo para esta semana, de
esta forma me voy desvinculando de mis actividades diarias ya que la agenda me anuncia todo, por tal motivo
cuando no la llevo conmigo, generalmente se me olvidan muchas cosas que tengo
programadas. Mientras que en el colegio no necesitaba de esta tecnología para
recordar las cosas que tenía que hacer, simplemente siempre la tenia presente
en mi mente.
“Hoy
sabemos no sólo que probablemente el uso de tecnologías intelectuales formula y
reformula los circuitos de la cabeza, sino que además tenía que ser así. Tanta
experiencia repetida influye en nuestra
sinapsis; y las transformaciones provocadas por el uso recurrente de
herramientas que amplían o complementan nuestro sistema nervioso deben de ser
particularmente pronunciadas” (Carr, 2011)
Aunque
me asusta un poco el hecho de saber que me he vuelto tan dependiente de esta y
muchas más cosas, reconozco como dice
Nicholas Carr que las tecnologías intelectuales me han ayudado a ampliar mi
capacidad mental, por medio del internet, los libros, las calculadoras entre
otras más, pues gracias a
estas
tecnologías siempre
me encuentro en constante aprendizaje. Así mismo, los personas han modificado sus formas
de actuar y pensar, pues con el paso del tiempo su cerebro esta cada vez más
ligado a las nuevas tecnologías como las intelectuales o las alfabéticas.
En cuanto a las tecnologías alfabéticas, estoy de
acuerdo con los dos puntos de vista que plantean Sócrates y Platón, con el primero, al decir que cuando se tiene una dependencia
alfabética se puede cambiar la mente de
una persona de forma negativa y con segundo, en el momento que dice que la
escritura llevaba a que el lector fuera autosuficiente, lógico y riguroso. En
cuanto a mi opinión, diría que la escritura trae buenos beneficios, pues ayuda
a tener una mejor gramática y ortografía, en mi caso cuando escribo las cosas
se quedan más en mi memoria y es más fácil recordarlas y además me ayuda a tener
la mente más activa. "La escritura es objeto de investigación por los especialistas en neurociencias, dado que este hábito activa múltiples zonas del cerebro. Entre éstas se cuentas las relacionadas con el lenguaje, el aprendizaje, la visión y la audición, pero también áreas motoras" (Scheiner, 2011)
Bibliografía
Carr, N.
(2011). ¿Qué esta haciendo internet con muestras mentes? Bogotá:
Taurus.
Scheiner, S. (12 de 1 de 2011). Silvina Scheiner
Redacción Corporativa. Recuperado el 27 de 2 de 2013, de Silvina Scheiner
Redacción Corporativa:
http://redaccioncorporativa.wordpress.com/2011/01/12/por-que-es-bueno-escribir-a-mano/
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